Wilson Martins

Wilson Martins Coutinho vive en Nova Iguazu, Brasil,

donde recogió de las calles un perro de raza Pitbull gravemente herido en la parte trasera de su cuerpo, lo que le hubiese causado una muerte lenta y dolorosa si este héroe no lo hubiese recogido para curarlo.  

Gato defensor

El mejor amigo del hombre parece que no siempre es el perro.

13Un niño de Bakersfield, California tiene mucho que agradecer al gato de su familia, que lo defendió de un violento ataque de un canino que merodeaba en las afueras de su casa.

 

Suecia

Suecia.

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Si una autoridad sueca paseara por zonas de América Latina donde abundan los montículos de basura pensaría que el dinero está botado en las calles. En Suecia, la basura es un recurso que se transforma en energía. El 96% de los desperdicios se recicla o se deriva a las plantas de incineración. Gracias a esto, un cuarto de millón de hogares se abastece de electricidad y 20% goza de calefacción. Sus rellenos sanitarios reciben un escaso 4% de todo lo que los suecos desechan.

De acuerdo con Avfall Sverige, la institución sueca encargada de gestionar los residuos, el éxito del sistema de reciclaje ciudadano está presentando una desventaja: escasea la basura para producir aún más energía. Por eso, la solución ha sido importarla desde Noruega mediante un convenio por el que ambos países se benefician. A Noruega le resulta más rentable pagarle a Suecia para que se lleve 800.000 toneladas de residuos que procesarlos en el propio país. Y a Suecia le cae como anillo al dedo recibir el desecho para continuar generando más energía para sus habitantes.

 

Wangari Maathai

Esta biólogo keniana fue merecedora del Premio Nobel de la Paz en 2004 por su lucha en defensa del Ambiente.

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El día que recibió el galardón lo celebró plantando un árbol, pero se trataba de solo uno más de los 47 millones de árboles plantados hasta el día de su muerte, en septiembre de 2011, gracias a su impulso. Su herencia incluye también una lección: la lucha por el medio ambiente es una suma de luchas.

 

Boyan Slat

El sueño de de Boyan Slat, un joven holandés nacido en 1994 en la localidad de Delft, es limpiar los mares y océanos de plástico flotante en todo el mundo.

Su proyecto The Ocean Clean Up ha recaudado 1,8 millones de euros a través de una campaña de crowdfunding y ha ganado uno de los galardones Campeores de la Tierra del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Boyan Slat todavía estaba en la escuela secundaria cuando se le ocurrió la idea de utilizar las corrientes y los vientos oceánicos naturales para concentrar de forma pasiva el plástico en barreras flotantes, desde donde se recogen para su posterior reciclaje con la ayuda de una plataforma flotante alimentanda con energía solar.

 

Deepika Kurup

A Deepika Kurup, de 14 años, le preocupó ver a unos niños en la India tomando agua sucia de un charco.

A partir de eso, Kurup decidió, en sus palabras, “encontrar una solución a la crisis global de agua”. Su invento gano 25 mil dólares en el Discovery Education 3M Young Scientist Challenge.  Su invento consiste en un sistema que expone al sol el óxido de titanio y el óxido de zinc, creando una reacción química que genera grupos hidroxilos que a su vez matan bacterias dañinas. En adición al resultado de sus experimentos, Kurup descubrió que en sólo cuestión de unas horas el agua que había sido filtrada por su compuesto –que cuesta alrededor de medio centavo de dólar el gramo— tenía considerablemente menos unidades de bacteria coliforme y de colonias de E.Coli. A diferencia de los métodos populares de la actualidad para purificar el agua (usando lámparas de UV que requieren energía eléctrica o químicos que hacen que el agua sepa y huela mal), el método de Kurup puede funcionar fuera de la red, generando agua fresca y rica.

 

Villa en la India

En el pueblo de Piplantri en Rajasthan, India,

cada vez que nace una niña, en vez de enviarle muñecas y vestidos rosados a la recién nacida, celebran plantando 111 árboles en su honor. Aunque en la mayoría de los pueblos indígenas las hembras eran consideradas una carga en las familias, esta aldea rural valora el hecho de que las niñas contribuyen con las tareas domésticas al alto costo del matrimonio y lo agradecen recompensando al Ambiente.

 

Yacouba Sawadogo

Yacouba Sawadogo es un agricultor africano 

que desde hace 20 años recorre el desierto y revive una antigua técnica de cultivo que mejora la calidad del suelo, y como resultado vuelve más fértil las tierras desérticas. Sólo con una azada y una firme certeza de que todo puede cambiar, el agricultor comenzó su lucha contra el desierto.

En la década de 1980 se registró una terrible sequía en Sahel, la zona eco climática y biogeográfica de transición entre el Norte del desierto del Sáhara y el Sur de la sabana sudanesa. Fue entonces cuando las precipitaciones disminuyeron 80%, los cultivos desaparecieron, y las grandes extensiones de sabana se convirtieron en desierto. La gente comenzó a abandonar esas tierras en busca de comida pero Yacouba Sawadogo se quedó y comenzó a plantar semillas usando la antigua técnica 'Zai', que poco a poco mejoró expandiendo pozos para que se mantenga la humedad, añadiendo estiércol y paja para retenerla por un tiempo más prolongado.

 

Ryan Hreljac

Un “Principito” canadiense  ahorró desde los seis años para llevar agua potable a África.

6Con apenas seis años, Ryan Hreljac, un niño canadiense que despertó una conciencia impresionante a tan temprana edad, sorprendió a su madre cuando un día se ofreció a realizar todas las tareas del hogar durante un año a cambio de 70 dólares con los que compraría un grifo para enviarlo a África, pues le había impactado mucho la noticia que recibió en clase de que la primera causa de muerte de los niños africanos se debía a la falta de agua potable. Ante su inquietud, la maestra le dijo que un grifo en ese continente podía costar unos 70 dólares y desde ese momento él consiguió una misión en su vida, convirtiéndose en el verdadero “Principito”.

Pronto se enteró que para lograr que los niños en África pudieran tomar agua limpia con solo abrir un grifo, como él lo hacía todos los días, necesitaría un presupuesto mucho mayor. Lo más importante era perforar un pozo y eso tenía un valor de unos dos mil dólares. “Tendré que hacer más quehaceres entonces”, fue su rápida solución. No tardó en contagiar a su vecindario de su noble propósito y con la ayuda de cientos de personas que se conmovieron con la causa logró reunir el dinero para el primer pozo en Uganda. Ryan ya tiene 24 años pero desde los seis se convirtió en un héroe.  Con su iniciativa ha logrado inaugurar 432 pozos en 15 países, dando de beber a más de medio millón de personas.

 

Luiz Gonzaga

Biólogo marino recupera él solo 20 mil metros cuadrados de vegetación

5Los pájaros y los cangrejos vuelven a las orillas de la laguna Itaipú, en las cercanías a Río de Janeiro, Brasil, gracias a la labor incansable del biólogo marino Luiz Gonzaga, quien dedicó años de trabajo a la siembra de más de tres mil árboles, logrando recuperar unos 20 mil metros cuadrados de vegetación que se habían convertido en manglares arenosos tras años de erosión.

El proyecto para recuperar la zona comenzó en 2012 en el borde del canal Camboatá. Aquí la vegetación ya es casi impenetrable. Los esfuerzos más recientes también han mostrado resultados: En la frontera de río João Mendes, donde unos 300 árboles dan un tinte verde a la tierra negra.